Tirar lo que no se necesita.
Una vez hace no mucho, cuando empezaba a trabajar y todo era bello y feliz, en mis andares ocupados de nueva empleada, me encontré 20 pesos.
Como no eran míos obviamente, los levante y pregunté a los demás si era de alguno. Nada. Después de eso me dirigí a la oficina del patrón, que se encontraba en una amena charla con el gerente, para dejárselos y que se hiciera cargo. Cuando los deje y le dije que alguien había perdido 20 pesos enseguida ambos comenzaron a reír.
- Puta 20 pesos hija, te los hubieras quedado. Pendejo el que los perdió.
No dije nada. Me di la vuelta y segué con mis quehaceres.
Tiempo después me encontré de la misma forma 50 pesos tirados. Los levanté y empecé a caminar hacia la oficina del jefe. Me detuve y mire los 50 pesos con detenimiento.
Di la vuelta. Para qué iba a devolverlos si la vez pasada se habían reído de mi. Seguí con mi trabajo.
Menos de 4 minutos después me detuve de nuevo.
¿Perder mis valores y por 50 pesos?
Sentí vergüenza de tan siquiera haberlo pensado.
Enseguida fui a la oficina y asenté los 50 pesos. Me miró el jefe. No dijo nada.
Si alguna vez me despiden, seguramente no sería por deshonesta.
Que tranquilidad.